¿Por qué con caballos?

Desarrollar una relación   con un caballo es equiparable a desarrollar una relación  de amistad con un semejante: debes establecer la confianza, ganarte  el  respeto y ser un buen comunicador.

El caballo actúa como un espejo  poniéndonos “sobre la mesa” como somos. Son capaces de detectar nuestras emociones,y lo que es más importante, darnos un feed-back automático, sincero y claro. El caballo no miente, no tiene ego, no posee dobles intenciones, no finge.  Esto nos va a permitir descubrir aspectos de la personalidad del niño o adolescente  que incluso desconocíamos, y por tanto,  trabajar sobre dichos.

Esta personalidad única  que poseen los caballos,  va a permitir a los niños y adolescentes aprender, entre otras cosas, como  si queremos conseguir determinadas cosas del animal, debemos modificar nuestra conducta  de manera consecuente. Esto es aplicable a la vida real.

Los caballos son una herramienta excepcional para trabajar  todos los aspectos relacionados con el liderazgo ya que son animales que  necesitan formar relaciones y comunicarse con otros seres vivos y depositar la confianza en un auténtico líder. Sólo conseguiremos ganarnos su confianza, si ejercemos como auténticos lideres.